Donde
el río baña los pies de los guarangos y el sol reluce
sobre la frondosa hierba que se alza triunfante hacia el cielo.
Allí, en medio de un terreno de 40 hectáreas, se colocó
la semilla que dio vida al más grande club campestre del
Perú un 11 de marzo de 1964.
Un ciudadano norteamericano, John W. Russel, que durante sus paseos
dominicales en busca del reconfortante sol del valle de Chosica,
advirtió lo difícil que era buscar para las familias
que escapaban de la neblina limeña un lugar para tomar sol
junto al río y donde los niños pudieran jugar. Se
preguntó entonces por qué no hacer un lugar con todas
las comodidades necesarias para que las familias puedan disfrutar
social y deportivamente del campo. John comentó su inquietud
a los esposos Daniel y Gisela Carter y fue así que los tres
con un sólo ideal en la mente y en sus corazones se pusieron
a trabajar en esta bella aventura. Lo elemental era encontrar el
terreno apropiado donde vieran nacer sus sueños y esto se
dio una tarde que los amigos volvían de Chosica y vieron
frente a un bosque de guarangos un letrero que decía: “Se
vende esta propiedad”. ¡Eureka! exclamaron y por cosas del
azar o del destino también alguien los estaba esperando.
El guardián del terreno, el señor Félix Carmona,
quien fue el primer trabajador de nuestro Club. El nombre del club
“El Bosque “ toma forma también aquella tarde en que lo guarangos
se hicieron presentes.
Como
los soñadores inspiran otras personas, así también
la idea del Club de Russel y Carter hecho raíces en los corazones
de otros hombres, como los señores Eduardo Ronalds Dogny,
Pedro Pazos Gamio y Jacques Granadino Roberts, arquitecto de profesión
que estuvo a cargo del proyecto de los planos originales. Todos
ellos a su vez formaron el Primer Directorio del Club Bosque.
Dentro de las primeras obras de El Bosque estuvo la limpieza de
los terrenos y encauzar el agua del río. Se abrieron lugares
especiales para los campos de pic nic, se hizo el asfaltado de pistas
y playas de estacionamiento. Se abrió la primera fuente de
soda provisional, donde eran atendidas las miles de personas que
acudían al club. La primera gran obra fue el lago que hoy
forma parte de un hermoso paisaje. En 1965 se edificó La
Barraca, idílico lugar de corte español. Se construyó
la placita de toros, se hicieron canchas de tenis, los boxers y
el picadero para los caballos. En 1966 se entregaron los primeros
sesenta bungalows, muy bien equipados (hoy tenemos 119), así
como las piscinas, las terrazas, las canchas de bochas y toda la
instalación de El Fortín, para los campamentos familiares.
De 1990 a la fecha se dio un nuevo impulso de construcción
y expansión: ocho modernos bungalows, la capilla La Sagrada
Familia de El Bosque, el estadio de fútbol Caballeros del
Deporte y la soñada sede de playa. La realidad que hoy en
día vivimos en el Club se sustenta en tres columnas: los
socios con el cumplimiento de sus obligaciones económicas
y su participación familiar, dan vida al club; los dirigentes,
con su trabajo y tesón permiten una organización y
crecimiento; y, los trabajadores, con su diario esfuerzo, posibilitan
gozar y disfrutar de sus bellas y cómodas instalaciones.
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